jueves, 11 de abril de 2013

HABLA EL AMADO TRANQUILIDAD, ELOHIM DEL 6º RAYO

        Algunos de ustedes ya saben que la evolución del Elohim es a través del Reino Elemental. EL-E-MENTAL, significando MENTE DE DIOS. Cada uno de Nosotros comenzó como pequeños seres Elementales perteneciendo a sistemas diferentes, galaxias diferentes, en épocas diferentes.

       Yo era Uno entre aquellos Elementales quienes siguieron el orden exacto de Creación. Ustedes han visto la Luz Elemental universal llenando la atmósfera, esos diminutos electrones que parecen estar yendo a ningún lugar precisamente moviéndose rápidamente aquí y allá en la luz del sol. Comprendan, cuando uno es creado al principio por Dios, existe una liberación completa justamente para disfrutarla uno mismo. Hace mucho, mucho tiempo, yo fui uno de esos Elementales moviéndome rápidamente aquí y allá en mi universo cuando quiera que lo sentía, uniéndome a algún rayo de luz proyectado por algún ser de quien escasamente era conocedor. A veces, cabalgabas obre un gran rayo de aquella luz que estaba destinada a convertirse en parte de una estrella o en parte de alguna otra creación divina preciosa.
      No tenía responsabilidades ni tampoco obligaciones. Entonces, repentinamente, un día llegó un sentimiento dentro de mí, de que yo quería ser una parte consciente de la creación. Cuando esto toma lugar dentro de cualquiera, significa que la actividad del primer rayo ha nacido dentro de ellos, VOLUNTAD para HACER, así fue conmigo. Luego busque a alguien que supiera decirme precisamente qué hacer, y cuando hube encontrado a tal ser, se me dijo que si me preocupaba de ir a cierto templo de la naturaleza, podría aprender como construir formas, quizás una flor. Para hacer esto, junto con otros de igual intención, tenía que aprender a sostener el pensamiento forma mostrado a nosotros sobre el altar del Deva presidiendo, nuestro Instructor. Después de enrolarme yo mismo como un estudiante en ese Templo de la Naturaleza, mi primer tarea fue construir una FLOR AMARILLA de cinco pétalos, y nunca lo olvidaré!. Oh, debe haber habido un par de cientos de nosotros en la clase, todos tan absolutamente irresponsables como yo mismo. Podíamos oír la hermosa música fuera del Templo; el aire era tan precioso y fresco; bellos seres de Luz pasando por la atmósfera, fuera delas ventanas y el sostenimiento del patrón de esa flor se hacía muy monótono, puedo decírselos.
     Sin embargo, el Deva justamente se paraba allí sobre el altar, y desde Él mismo, exteriorizaba el patrón de esta flor que nosotros debíamos aprender a crear. Él trataba de atraer la atención de nuestros pensamientos y focalizarlos sobre esa flor. Pronto encontré que solo la Voluntad para hacer no era suficiente; se deben seguir los otros seis pasos dela creación para perfeccionar la actividad. Entonces, de repente, llegó a mi mente la PERCEPCION, y pensé: Sí, esto es parte de la creación, y percibí, al menos lo que el Deva quería que yo tratara de hacer. Hasta ese momento, sólo disfrutaba la fragancia y color y la simetría de la flor, no sentía que quería hacer ninguna cosa más que eso, acerca de esto. A medida que ese sentimiento de percepción tomaba posesión dentro de mí, yo trataba conscientemente. Oh, pero esa primera forma que intenté crear, era ciertamente distorsionada, era un poco cuadrada, no tenía suficientes pétalos, tampoco tenía la fragancia correcta. Adicionalmente, justamente, tan pronto como le quitaba mi atención, la forma se iba; ahora bien, algunos en la clase todavía no estaban muy concentrados en su atención y aún estaban revoloteando a su alrededor. Sin embargo, a aquellos de nosotros a quienes realmente les importaba el asunto, finalmente nos movimos hacia el frente del salón, más cerca al altar.
    Bien. A medida que continuábamos absorbiendo la instrucción y tratábamos una y otra vez; finalmente, un día la pequeña flor amarilla apareció en mis manos, y yo estaba muy feliz! Esta vez, tenía el número correcto de pétalos, el color correcto y la fragancia correcta para mi flor, pero... ¡Dios mío! Justamente cuando estaba a punto de presentársela al Deva, uno de los Arcángeles pasó por la ventana y mi atención siendo atraída por su magnificente luz, abandonó a la flor por un instante. Cuando miré de vuelta a mi mano, la flor se había ido. Justamente, falta de Concentración. ¿Comprenden?
   Ahora bien, éstos Devas no hablan en lo absoluto; Ellos dan toda su instrucción a través de radiación, y nuestro Deva Instructor nos sugirió que si queríamos crear esas flores conscientemente, podríamos aumentar la belleza y perfección a alguna primavera en algún precioso planeta que el Elohim encargado de ese planeta fuera a embellecer para la bendición de una evolución de almas vivientes.
Cuando pensé en esto, el Amor por el esfuerzo nació en mí. Sentí que quería hacer esa pequeña flor perfecta lo suficiente, con suficiente fragancia, suficiente belleza y hacerla duradera lo suficiente como para bendecir realmente alguna parte de vida.
   Ese era el tercer aspecto de la Divinidad, AMOR. Comprenden?. Luego me olvide de mí mismo y de la distracción de aquellos que estarían afuera, entonces realmente quise crear esa flor, y permanecí con ésta. ¿Qué pasó luego? Recibí una tarea. Los Devas no asignan a alguien la tarea de siquiera llegar a hacer una flor de manzana, hasta que Ellos sepan que ustedes permanecerán con esa tarea suficiente tiempo como para completarla.
   En mi nueva tarea, pienso que había cerca de setecientos de nosotros, dirigidos para adornar un árbol grande (Entre paréntesis, la flor amarilla que debía crear no crece en su tierra, tampoco tal árbol, quizás algún día crecerá).
   Aquí vino otra lección que no aprendí de una vez; nuestro Instructor nos recordó que cuando fuéramos a ese planeta con el gran Deva del Árbol a ser formado, veríamos toda clase de árboles diferentes. Él nos advirtió vigilar y ver que nuestra flor individual a ser creada, no se convirtiera justamente en aquello que viéramos en algún otro arbusto o árbol. Yo olvidé su admonición, y ¡sí que lo hice! Vi flores rosadas, azules y blancas; para el momento que estaba mirándolas enteramente a todas, no tenía nada definido de la mía en mi mente, y por lo tanto, no tuve manifestación. Entonces aprendí la cuarta lección: la PUREZA del sostenimiento del patrón divino que me había sido dado en el comienzo.
   Cuando finalmente regresamos al salón de clases en nuestro Templo de la Naturaleza, ninguno de nosotros, quienes nos habíamos perdido afuera, de ninguna manera estuvimos orgullosos de los logros. Vean, aquellos encargados siempre preparan más Elementales que lo que Ellos saben serán necesarios para una cierta creación y, por lo tanto, la creación fue terminada por aquellos que podían hacer el trabajo.
      Yo no me ofrecí como voluntario tan rápidamente para la próxima experiencia, puedo decírselos! Sin embargo, dentro de mí mismo, me decidí a que sostendría el patrón de esa flor amarilla hasta que la hubiera manifestado en perfección. Finalmente, ni siquiera tuve que ofrecerme como voluntario. Mi Deva Instructor, con Misericordia, me dijo un día: - Bien, puedes ir y tratar de nuevo-. Esta vez, cerré mis ojos, mi mente y atención a todo, sólo para convertirme en esa flor amarilla.
Sin embargo, quedaba aún más por recordar para mí; CONSTANCIA, porque permitía que mis pétalos se cayeran antes de que terminara la primavera. Tuve que aprender la quinta actividad de la CONSTANCIAY CONCENTRACION hasta que el Deva me llamara al hogar.
    Debido a mi falta de constancia después de la caída prematura de mis pétalos, me fui a casa un mes entero antes que los demás. Debo decirles que no entre al Templo durante un buen rato. Caminaba arriba y abajo-afuera- pero no entraba. Finalmente tuve que entrar -sepan eso-; dondequiera que estén y lo que se ofrezcan para hacer como voluntarios deben finalizarlo algún día; es la misma cosa con la humanidad. Ellos pueden estar divirtiéndose tanto tiempo como deseen y desperdiciar su tiempo, pero algún día deben finalizar su curso, cumplir su plan Divino.
Temprano, quizá con sus pequeñeces a rastras, regresarán al cumplimiento de su Plan Divino Original.
    Cuando nos reunimos de nuevo delante del Deva en el templo de la Naturaleza, fui sentado atrás, lejos, en la última fila. Yo era pequeño de estatura, y pensé que no sería demasiado visto fácilmente allí; pensando, yo mismo me dije: -Nunca saldré de nuevo, solo estaré aquí mismo. Sin embargo, después se nos enseño la lección del RITMO. Aquí aprendí que tenía que sostener la Pureza de la forma que tenía que permanecer en mi oficio hasta que fuera liberado por el ser quien me había enviado fuera. Eso era Constancia. Luego, asombrosamente aprendí que tenía que salir cada primavera -¡Dios Mío!- Pensé que yendo una y otra vez todas y cada una de las primaveras! No intentare decirles en cuantas primaveras me convertí en una Flor amarilla. Haciéndolo una vez era una novedad; aún una docena de veces era divertido, pero ¡cada primavera! Me parecía como un trabajo largo, tedioso, continuo y severo. OBEDIENCIA, Obediencia, obediencia hasta el final.
    El último paso que tuve que aprender en este proceso de creación, fue el sostener la PAZ. La última vez que el Deva me dijo que iba a hacer una flor Amarilla de nuevo, ¡casi pierdo el curso entero! Comprendan - Mientras tanto, otros de mis amigos ya habían llegado a ser hermosos árboles, arbustos y otras creaciones preciosas, pero yo era todavía, una pequeña, diminuta flor amarilla.
       Así que ven, que tuve que aprender a sostener la Paz, PAZ en la que me convertí - presten atención - en un esquema futuro más distante. Así que si ustedes son una de esas pequeñas flores amarillas, aprendan a sostener su Paz, y, quizás, algún día, serán un Sol de un sistema. Quien sabe lo que el uso del Libre albedrío de alguien puede hacer.
Por último, en mi viaje final, solo SOLTÉ. Realmente solté. -Pensé- "Si Dios lo desea, seré esta flor para la eternidad". Ese fue mi último viaje. Esa entrega absoluta me dio mi Liberación en ese momento.
    Cuando regrese a mi Deva en el templo de la Naturaleza, Él coronó mi servicio de las edades -¡Edades, dije!- con la Victoria. Luego fui graduado al Reino Dévico.
    Durante largo, largo tiempo, serví y trabajé con eficacia incrementándose, hasta que finalmente, tome la iniciación del Elohim. Posteriormente, se nos dio la oportunidad, por el llamado de los amados Helios y Vesta, para Aquellos que se ofrecieran como voluntarios, para construir para Ellos este querido Planeta Tierra, Yo me uní voluntariamente a los otros seis Elohims, a prestar ese servicio.
    Créanme, lo Sé, Yo pienso que Era el pupilo más lento de todo el grupo de Elementales con los cuales Me inicié. Pero una cosa aprendí: SÍ, nada mas que debía sostener mi Paz y morar en la Sabiduría de la Ley.
   Les dejo con mis bendiciones; ¡Que todas sus precipitaciones sean perfectas, sus flores hermosas, y todos sus esfuerzos Divinos exitosos en Su Nombre!
   GRACIAS y Buenos días.

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