martes, 12 de enero de 2010

La Mano del Espíritu Santo. Amado MaháChohán



La actividad impersonal del Espíritu Santo está bien representada por la mano, ya que no puede haber personalidad conectada con el cargo y servicio de la mano cuando se corre el velo entre esa mano y el cuerpo del que sale. Hemos oído la expresión (y todos hemos requerido de los servicios de) "una mano amiga" muchas veces en el transcurso de nuestra vida, y con frecuencia no supimos de dónde vendría esa "mano". El Espíritu Santo, al escoger un cuerpo a través del cual Él desea prestar un servicio o responder a una oración, debe, necesariamente, aceptar los servicios de una corriente de vida que utiliza un vestido de carne; y a todo lo largo del Planeta, el Espíritu Santo, muchas, pero muchas veces ha tendido una "mano amiga" a través de un vehículo totalmente inconsciente, y por este conducto ha prestado un servicio de Caridad, Bendición y Confort. En la actividad de la Nueva Era -la cual será la manifestación final de una Era de gran Perfección para la Tierra y su gente- cada mano de cada corriente de vida se convertirá en una Mano del Espíritu Santo. La capacidad de apretarla y convertirla en puño -ya sea por avaricia o por ira- será reemplazada por la mano abierta para bendecir, para dar, para elevar.
Los dedos de la mano física son indicativos de los Chohanes de los Rayos, y cuando el Séptimo Rayo haya completado Su servicio a la Tierra y su gente, la Mano Cósmica del Cristo Universal se erguirá revelada en los Cielos; y desde las radiantes y vibrantes puntas de Sus dedos fluirá el advenimiento de la Segunda Venida en incesante Bendición sobre los hijos de la Tierra.
CONSAGRACIÓN DE LAS MANOS
La dedicación de las manos al Espíritu Santo era la más importante ceremonia en los días de Atlántida. Tenía lugar en el Templo, y un sacramento de lo más sagrado. Los individuos que después de mucho pensar y de una seria contemplación, escogían ceder la acción del libre albedrío de sus manos al gran uso de la Deidad [Deity] invisible, colocaban sus manos sobre el altar, y mediante los oficios de un Sacerdote o Sacerdotisa de la Llama, esas manos eran unidas con la Voluntad Cósmica de la Primera Causa Universal. A lo largo de los siglos, estos individuos han llevado esa conexión particular, y sus manos han sido calificadas naturalmente para sosegar, para sanar, para impartir bendiciones. Esta costumbre de "la consagración de las manos" sigue en el presente, cuando un individuo escoge dedicar su corriente de vida a una causa y es admitido a cierta orden. No hay límites para el servicio que la vida pueda prestar por medio de las manos de un ser no-ascendido cuando se dedica a una causa. Como un llamamiento a filas en la armada, todo hombre tarde o temprano tiene que dar tanto sus manos cuanto su corazón a Dios; pero quienes son voluntarios y preceden a ese llamamiento son no sólo más amados por Dios sino que experimentan el éxtasis de la pre-dedicación dentro de sí. Las manos voluntarias dedicadas al Espíritu Santo, pueden convertirse en las Manos de Dios en Acción.
Amado MaháChohán. Boletines Privados de Thomas Printz, vol. 1

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