lunes, 7 de octubre de 2013

  2. El Amado Maestro Ascendido Kuthumi
(que sirve ahora como Instructor Mundial junto a Jesús) dice:
   “Amados corazones, no os esforcéis por ir a algún sitio a encontrar la Presencia de Dios. PERMANECED TRANQUILOS, y en la paz de vuestro propio mundo de sentimientos, ABRID VUESTROS OJOS y haceos conscientes del majestuoso poder de Dios que es el latido de vuestro corazón, y permitid que esa naturaleza de la Divinidad, flameando a través de vuestra carne, testifique para convencer a vuestro mundo emocional del PODER TOTAL del amor y de la Presencia de Dios.

   ¿Haréis algo por mí? Cada mañana, pensando en la naturaleza de vuestra Presencia YO SOY, el poder de vuestra Presencia, la maestría de vuestra Presencia, contempladlo tranquilamente por un momento; ¡después, por favor, id un poco más allá, e INTENTAD SER ESA PRESENCIA simplemente MEDIA HORA! Esto es lo que les pido a las corrientes de vida que desean servirnos; ¡y estad alertas al gusano del orgullo espiritual que, tan a menudo, en el centro de la bella flor de vuestra espiritualidad, podría destrozar su perfección! 

No hay otro medio para la Gran Hermandad Blanca de llegar a la conciencia externa de la humanidad de la Tierra, más que a través de algunos miembros de la raza humana. Nosotros tenemos que usar vuestros labios, vuestros cuerpos y vuestras conciencias para presentar el patrón y plan para la Nueva Era a las masas. El mayor servicio individual que nos podéis prestar es purificar y armonizar vuestros propios vehículos y darnos la libertad para, a través de vosotros (por el poder de radiación) llegar a la humanidad,

Vosotros, que habéis de ser los instructores de esta Era, que habéis de representar al Maestro Saint Germain, y ser los pastores de la raza, debéis desarrollar agilidad mental y control de las emociones, uniendo la más elocuente presentación de la Ley a la aplicación espiritual que despierta los centros corazón y los centros espirituales.”

           3. AMADO KUTHUMI, te amo, te bendigo, y te doy gracias por tu gran servicio a mí y a toda la humanidad. Haz que tu sabiduría, paz, y corazón comprensivo, me envuelvan para que yo sea siempre capaz de entender a mi prójimo y prestarle la ayuda que más necesite.

Enséñame el discernimiento necesario para reconocer la Verdad más elevada.

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