viernes, 17 de febrero de 2012

LA LEY DE DESINTEGRACIÓN / Amado MaháChohán

El entrenamiento de la propia conciencia es parte esencial del empeño del aspirante. El entrenamiento constante del ser para reconocer toda manifestación como una causa externa, vacilando y fluctuando, desasociará al estudiante de la dependencia exagerada e indebida en la seguridad externa.

  Mi propósito al presentarles estas palabras semana tras semana, es el de elevar la conciencia inferior, mezclarla con la superior, y luego fundirla finalmente con la conciencia pura y perfecta de la Llama Divina Individualizada. El Santo Ser Crístico, como ustedes saben, no reconoce imperfección alguna, no escucha ni ve mal alguno, y no registra ninguna discordia. Depende enteramente del ser humano el elevar el pensamiento, el sentimiento y el pensar de la personalidad externa al punto donde sea permeada con la conciencia más sutil de la Conciencia Crística.
   "Allí donde están tus pensamientos, allí estás tú," es mucho más verdad de lo que la gente se da cuenta. La vida de un pensamiento-forma está gobernada por la intensidad del "sentimiento" que lleva dentro. Un pensamiento de amor sincero enviado a un individuo usualmente asume la forma de un pequeño sol alado, va a la atmósfera, permanece alrededor del individuo, lo bendice, y luego, justo como ustedes han visto una nube desintegrarse, cesa de existir.
  Si los pensamientos-forma no se desintegraran, hace rato que la atmósfera inferior de la Tierra se hubiera solidificado en una masa inamovible. El proceso desintegrador en la naturaleza es una bendición en cuanto a creaciones malignas concierne, pero aquéllos que desean crear manifestaciones benéficas también están sujetos a esta Ley.
   Cuando un Maestro precipita, carga en Su pensamiento-forma el decreto de que permanecerá sin ser tocado, ya que lo hace para durar el período que desea —trátese de un día o de años— y la forma obedece Su mandato y existe de acuerdo a Su voluntad.
  Al esforzarse en utilizar los poderes concentrados de su ser para precipitar, protejan su creación mediante una invocación a los Maestros Ascendidos para que envuelvan lo que pretenden precipitar en las alas de amor. Pídanles que lo alimenten y lo protejan de la desintegración hasta que la cantidad suficiente de su energía haya entrado en ella para traerla a la forma. Es de suma importancia que no conversen con otros acerca de sus planes, porque someten estas delicadas copas etéricas internas a bienintencionadas (pero a menudo destructivas) vibraciones que las destruyen a Niveles Internos antes de ser traídas a la manifestación.
 Aún después de que la manifestación física ocurre, la mayoría de las manifestaciones de la humanidad vienen a través de mente y cuerpo, y cuando no están protegidas por fíats, la disolución ocurre en breve. Esto puede evitarse mediante un conocimiento de la Ley y su aplicación.

"Boletines Privados de Thomas Printz", vol. 5

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