sábado, 11 de abril de 2015

Carta del Maestro Ascendido Jesús sobre el Templo y Llama Rubí

 Carta
Amada Alice:
De nuevo extiendo Mi Mano para saludarte, mientras el Sol de un Nuevo Día Espiritual amanece sobre el horizonte. Pero esta vez Mi Mano te atra
erá muy adentro del Templo del Fuego Sagrado, ¡para que puedas experimentar la Actividad y el Poder que hay en Su Interior!

      En este Jueves Santo que precede a la Mañana de Resurrección, el Gran Templo Rubí en la Sexta Esfera ha abierto Sus puertas a la Gran Hermandad Blanca y a las Huestes Angélica y Dévica. Y desde Su Resplandeciente Altar, la Llama Rosa Suave, que es la Esencia de esa Paz que sobrepasa la comprensión de la mente humana, fluirá en dirección a la Tierra a las auras, las mentes, los corazones y los cuerpos internos de toda la humanidad. 

     Cuando este Servicio se lleva a cabo, todos Nosotros llevamos puestas vestiduras de un delicado color rosado-concha. Y a Mi Madre se la ve bella, con Su cabello dorado y Sus grandes ojos líquidos de color violeta, cuando permanece en el centro de esa Llama rodeada de los Ángeles de la Sanación y de la Misericordia. Ellos llevan vestiduras de todas las diversas tonalidades de rosado, desde el rosado casi blanco hasta los más profundos y gloriosos tonos de rosado, que forman las vestiduras de los Devas de la Sanación, de la Música y de la Invocación.
Nosotros pedimos que, desde ahora hasta el Domingo, hagas un especial esfuerzo consciente por entrar a este Templo y unirte a la Dirección de esos Rayos que son proyectados alrededor de cada corriente de vida encarnada y de las del ámbito astral, así como de aquellas que están en el cielo ortodoxo esperando para encarnar. Una Santa Pascua a ti, hermana, con Mi Decreto, profundamente sentido en el Corazón, de que puedas conocer la Resurrección de tu vigoroso Espíritu - ¡AHORA!

                                                                                               Jesús
MAESTRO ASCENDIDO JESÚS
2 de abril de 1953.
Ascended Master – Love and Truth,
 Volume II.
P.p. 398 - 399.
Traducido por Paloma Serén


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