lunes, 21 de noviembre de 2011

Shamballa, la Gran Hermandad Blanca, y el Día de Acción de Gracias

Historia del Retiro de Shamballa
 A los grandes Señores de Amor de Venus se les avisó que su planeta hermano, la Tierra (llamada la Estrella Oscura o el Planeta Sombrío) no podía irradiar la Luz suficiente para asegurarse por cuenta propia un sitio permanente en el sistema solar.
 Cuando un planeta ha excedido el tiempo asignado para crecimiento y expansión, y se le encuentra sin un poder auto-generado y auto-sostenido de radiación para el bien, debe ser descartado, y devueltos sus elementos componentes a Lo Amorfo para ser re-polarizados y re-moldeados en una forma más productiva.
En vez de esperar que la Tierra fuera disuelta - dejando así a los millones de almas que estaban evolucionando allí, sin un hogar planetario en el cual trabajar hacia su propia Maestría - el Concejo de Venus se ofreció de voluntario a enviar algunos de sus miembros para llevar y sostener la Luz en la Tierra, hasta que se pudiera educar a suficiente gente de dicho planeta en la Enseñanza de la Llama, y se les pudiera enseñar cómo regular su propia Llama de Vida para que emitieran una Luz constante y sostenida.
La Luz así cultivada en los corazones de los hombres sería, entonces, la "Luz del Mundo", y los grandes visitantes de Venus, habiendo cumplido con Su misión, podrían retornar con Amor - con el mismo Amor que vinieron - a Su Estrella Celestial.
Al ser siempre los mayores los sirvientes de los menores, el mismísimo Señor Cósmico - Sanat Kumara - y tres de Sus Hijos, se ofrecieron para dirigir el grupo de misioneros. Los grandes Kumaras, con treinta voluntarios leales, se prepararon para su descenso a la atmósfera del planeta Tierra, sabiendo muy bien que deberían permanecer allí hasta que la cantidad suficiente de hijos de la Tierra hubieran despertado a la necesidad de la hora, y del Fíat Cósmico de que la Tierra debía emitir más Luz. Luego, estos hijos de la Tierra deberían entrar a los siglos de entrenamiento, auto-control y disciplina requeridos para convertirse en Señores de la Llama de sus propios corazones, y a través de esa Llama, liberar a los grandes Kumaras de Su Servicio de Amor y Luz.
Así, los treinta alumnos de los Kumaras le dijeron adiós a sus familias, a sus hogares y a su planeta. Cada uno fue atado a la rueda de la encarnación, de la experiencia terrena y de la muerte por tanto tiempo como la Tierra necesitara del préstamo de la Luz de Ellos; y ninguno sería liberado hasta que llegara el momento es que la propia Luz de la Tierra fuera suficiente para cumplir con la exigencia de la Ley Cósmica.
La primera tarea de los treinta amorosos seres fue la de preparar un sitio para la llegada de Su Señor. Cuando cada alma hubo sido envuelta por los "lazos del olvido" del magnetismo de la Tierra, y entrado al nacimiento, únicamente su amor ardiente quedaba para iluminarles el camino. No obstante, en aquellos primeros días, antes de que el viaje agotador hubiera opacado el brillo del Fuego Espiritual - a cada uno se le permitió recordar su propósito lo suficiente para encontrarse con sus hermanos peregrinos y unirse en la preparación del hogar para Sanat Kumara en la atmósfera de la Tierra.
El Desierto de Gobi era en aquel entonces un mar interno de color azul zafiro. En el centro de dicho mar se encontraba una bella isla, la cual fue escogida para ubicar allí la Ciudad del Puente - así denominada debido al bello puente de mármol que había sido construido para comunicar la isla con tierra firme, sobre el cual quienes calificaran podrían entrar a los sagrados recintos de la Ciudad. Durante novecientos largos años, esos espíritus voluntarios laboraron para extraer el diseño y patrón de esta Ciudad de Luz desde sus propios cuerpos etéricos, de la Ciudad del Sol en Venus. Rápidamente pasaban de un cuerpo físico a otro, sin descanso espiritual de un reposo celestial, a fin de mantener ininterrumpido el ritmo de construcción. Hordas de salvajes a menudo descendían sobre ellos y diezmaban sus filas. Impertérritos, volvían a regresar en cuerpos nuevos y continuaban con su servicio de Amor.
Finalmente se completó la bella Shamballa, con sus gloriosos templos y el bello puente que habría de ser la maravilla de la Tierra durante los siglos venideros. Así, cuando llegó el momento cósmico de la visitación y Sanat Kumara se paró en la atmósfera superior de la Tierra, rodeado por su corte de Ángeles y Maestros, los constructores de la Ciudad Blanca agradecidamente se arrodillaron ante Su Presencia, serena en el conocimiento de que el magnífico templo estaba listo para Su Santidad.
 Sanat Kumara, con los demás Kumaras, descendió con gracia y dignidad. La Inmortal Llama Triple entonces estalló sobre el altar del templo, comenzando así el largo servicio del Señor del Mundo para mantener con vida la Luz Espiritual en los corazones de la humanidad.

Nacimiento de la Gran Hermandad Blanca
Debido a que Sanat Kumara y los Kumaras habían ofrecido a la Ley Cósmica Sus propias auras de Luz para hacerle frente a los requerimientos de la Ley de que la Tierra contribuyera algo de Luz al sistema solar - o, de lo contrario, ser disuelta -, se hizo inmediatamente evidente que era menester instaurar algún medio de entrenamiento para enseñarle a la humanidad cómo expandir su propia chispa de Divinidad; y, con el correr del tiempo, convertirse en Señores de la Llama e iluminar su planeta sin la ayuda de otras estrellas.
A fin de prepararse para este día, Sanat Kumara y Su Concejo en Shamballa establecieron una gran Orden Espiritual de Seres Divinos - conocida como la Gran Hermandad Blanca, cuyos deberes y servicio era interesar, enseñar, guiar y proteger a los hijos de la Tierra; y, eventualmente, atraerlos a la Hermandad y dejarlos asumir los cargos y responsabilidades originalmente ocupados por los seres voluntarios que vinieron desde mundos más evolucionados.
Mediante Su propio gran Amor y radiación, esta Hermandad comenzó a despertar la Luz Espiritual en las almas de algunos pocos miembros de la raza. Estos egos comenzaron a estremecerse del sueño de su alma, y a responder a la Presencia y Llama de Amor de Sanat Kumara. Fue así como nació la Gran Hermandad Blanca.


ORIGEN DEL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS
por Werner Schroeder, en el libro
"Templos de la Gran Hermandad Blanca"
Trabajando contra el tiempo, llegó el día en que la ciudad estuvo terminada. Sanat Kumara, acompañado por tres otros Kumaras de Venus, entro a Su residencia. Felices y agradecidos estaban los constructores, tras sobrellevar el esfuerzo de 900 años para completar Shamballa, un sitio tan magnífico que nunca jamás la semejanza del mismo ha sido igualada en ningún momento en la Tierra. Ellos se arrodillaron en acción de gracias y adoración ante Dios y Sanat Kumara, conformando así un registro etérico.
La Llama de Acción de Gracias ha emanado rítmicamente desde el día en que los treinta seres se arrodillaron ante la venida de su Señor, y ha ido aumentando en poder a medida que cada corriente de vida se haya hecho consciente de los beneficios que se han vertido a través de dicha Llama, en la mayoría de los casos sin reconocimiento durante siglos. Miles de años después, los peregrinos que llegaron a Estados Unidos se sintonizaron con este registro (de los planos etéricos), estableciendo el Día de Acción de Gracias [Thanksgiving Day].


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